Diez meses de volanteos y ¿Por fin encarrilamos?

Opinión 02 de mayo Por
Falta un mes para que AFA oficialice la contratación de Jorge Sampaoli como entrenador de la Selección Nacional, pero ya se comenzaron a filtrar algunas de las ideas de la casa madre del fútbol argentino, que busca dar un timonazo al esquema de las selecciones nacionales en su conjunto.
seleccion futuro

Atrás quedó el "casting" organizado por la Comisión Normalizadora, que tuvo 44 proyectos para hacerse cargo de las selecciones juveniles y que, antojadizamente, tuvo la eleción de Claudio Ubeda como DT de la Selección Sub 20, el cual, paradójicamente, no había presentado ningún proyecto. Atrás quedó la elección de Miguel Angel Micó como entrenador de la Selección Sub 17 (que pasó sin pena ni gloria por el Sudamericano de la categoría, quedando eliminado del Mundial).

Y por supuesto, atrás quedó la elección del "Patón" Edgardo Bauza al frente de la Selección Mayor. Una suerte de "último recurso", cuando ni Bielsa, ni Pochettino, ni Simeone y hasta ni siquiera el mismo Sampaoli quisieron agarrar la brasa. Se dirimieron el cargo más importante del fútbol argentino entre dos entrenadores que no tenían la actualidad (ni por asomo) para estar a la altura. Bauza estaba en la cuerda floja en el San Pablo y Miguel Angel Russo, que tuvo un último paso por Vélez, con resultados que dejaron al Fortín en zona de luchar por la permanencia.

Hoy existe una postura clara: Romper con todo lo que fue la gestión de Armando Pérez y compañía. Desligarse de todo lo que aquellos decidieron y mostrar que existe un proyecto real a futuro. Echar a Bauza (desprolijamente, para no perder la costumbre). Ir a buscar a Sampaoli y permitirse esperar los tiempos para que el entrenador deje Sevilla. Rodearlo con gente de renombre e historia en la Selección, pero que a la vez generan un cambio de aire en la estructura de una selección desgastada.

El futuro parece normalizarse. Pero esta dirigencia debe todavía demostrar que sabe mantener una línea de ideas más allá de las luchas de poder y las diferencias personales, para que, de una vez por todas, podamos hablar de fútbol y no de dirigentes.

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