Godoy Cruz profundizó la crisis de Vélez en Liniers

Superliga 24 de noviembre Por
Con gol de Victorio Ramis, a los 23 minutos de la segunda parte, el Tomba se impuso como visitante y dejó al Fortín comprometido con el promedio. El equipo del Negro Gómez lleva cuatro partidos sin triunfos en la Superliga
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Rápido. Así deberá adaptarse Vélez a esta nueva realidad que le toca vivir. De momento, ya no se sienta en la mesa de los grandes, sino todo lo contrario. Ayer sumó su cuarta derrota en forma consecutiva y ve como, después de años y años, debe ponerse a pensar en no seguir cayendo en esa ciénaga que es la tabla de los promedios la cual, seguramente, en estos diecisiete partidos que le toca disputar, lo asediará sin respiro.

Claro que hay momentos para explicar este presente, como para encontrar razones (aunque digan que no muy estrechamente ligadas con la justicia) para justificar el triunfazo que ayer se llevó el equipo mendocino del José Amalfitani.

Hoy las muecas que acompañan a los rostros del mundo Vélez son de perplejidad, como que le cuesta entender porqué se cayó en esto.

Mientras tanto, en el campo de juego, una camada de pibes que tienen como estandarte a un Cáseres que tiene un aplomo llamativo para su edad, apuntalados por “Poroto” Cubero,intentan salir como pueden de este laberinto en el que se encuentran.

Encima, el de ayer, no era el mejor de los rivales. Hace rato que Godoy Cruz pone en cancha un equipo armado y con un interesante sentido de juego, con volantes laterales que aprovechan la banda, para alimentar la voracidad ofensiva del “Morro” Santiago García.

Y eso que el primer tiempo vio a Vélez como protagonista. Pero claro, hizo todo muy rápido, volcando en el terreno la ansiedad que le genera este momento. Prendiendole una vela a la inspiración de Vargas. Pero así y todo, creó en esos primeros cuarenta y cinco minutos tres situaciones netas de gol. La más clara fue ese desborde-centro de la muerte del pibe De la Fuente (un buen proyecto que más de una vez aprovechó el partido no positivo que tuvo Cobos) que Romero, desde excelente posición, mandó a las nubes. Para colmo, no se fue en desventaja a los vestuarios, porque a ese cabezazo de Giménez le faltó tiza.

Claro que los técnicos también juegan su partido. Y antes de los diez, Larriera mandó a la cancha a Garro y este empezó a desequilibrar. Al ratito de entrar, armó una jugada, Cubero pifió en el cálculo y Ramis, el jugador más regular del partido, decoró la jugada en gol.

¿Qué se podía esperar a partir de allí?. La desesperación fue en aumento. El Negro Gómez mandó a la cancha primero a Coco Correa y luego al Churry Cristaldo. Nada de eso fue suficiente, la derrota estaba sellada y ahora se le viene, en tres días, una “final” con Olimpo...

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